En el sector subacuático, la precisión y la coordinación entre tecnología y factor humano determinan el éxito de las misiones más exigentes. Recientemente, el equipo de Vorttex AP llevó a cabo una compleja operación de búsqueda y recuperación en la que logramos rescatar un hidrófono posicionado a una cota de -55 metros de profundidad.
Para lograrlo, desplegamos nuestro vehículo operado en remoto (ROV) Chasing M2 Pro Max, trabajando en perfecta sincronía con un equipo de soporte de buceadores comerciales.
El desafío: Operar al límite de la luz y la presión
Recuperar un equipo científico como un hidrófono a 55 metros implica enfrentarse a condiciones de nula visibilidad, corrientes imprevistas y un margen de error inexistente. A esa profundidad, el trabajo directo con buzos tradicionales se vuelve altamente complejo y limitado por los tiempos de descompresión. Por ello, la estrategia de Vorttex AP combinó la seguridad y autonomía de la robótica con la destreza humana en cotas superiores.
Fase 1: Localización y enganche con el Chasing M2 Pro Max
El Chasing M2 Pro Max demostró por qué es una herramienta de referencia en la industria del subsea. Gracias a su potente sistema de propulsión de ocho motores vectorizados y sus sistemas de iluminación LED de alta intensidad, el ROV descendió de forma estable hasta la cota de -55 metros.
Tras un barrido sistemático del fondo marino, el ROV localizó visualmente el hidrófono. Utilizando el brazo robótico acoplado al Chasing M2 Pro Max, el piloto ejecutó una maniobra de alta precisión para sujetar firmemente el dispositivo. Con el hidrófono asegurado en las garras del ROV, comenzó el ascenso controlado hacia la superficie.
Fase 2: Transferencia y reflote con soporte de buzos a -25 metros
Para garantizar una subida segura y no comprometer la integridad del hidrófono ni del ROV debido al peso y la resistencia del agua, la operación contó con un punto de encuentro estratégico a -25 metros de profundidad.
En esta cota, un equipo de buzos de apoyo esperaba la llegada del Chasing M2 Pro Max. Una vez que el ROV alcanzó la posición de los buzos, estos procedieron a instalar un globo de reflote (saco de elevación) directamente en el hidrófono.
Fase 3: Culminación de la operación
Con el globo de reflote inflado y asegurado, el hidrófono adquirió la flotabilidad positiva necesaria para ascender de manera suave y supervisada hasta la superficie. El ROV Chasing M2 Pro Max acompañó el ascenso filmando el proceso, completando la misión con un éxito rotundo y sin incidentes.
Esta intervención reafirma el compromiso de Vorttex AP con la innovación tecnológica. La combinación de robótica submarina avanzada y operaciones de buceo comercial nos permite llegar más lejos, reduciendo riesgos humanos y optimizando los tiempos de respuesta en entornos críticos.